La educación, es parte fundamental del desarrollo de la capacidad personal. En el mundo actual. Es frecuente que las relaciones entre personas estén llenas de cinismo y se vuelvan alarmantemente debilitadoras. La experiencia reiterada de fracasos en las relaciones personales conduce a la desesperanza y a la depresión.

Por el contrario cuando las relaciones en el hogar, con los amigos, en la calle y el trabajo son prometedoras, satisfactorias y llenas de confianza la persona se siente fuerte y optimista. La capacidad de disfrutar, el deseo de mejorar y el nivel de energía se acrecientan. La educación basada en la confianza permite obtener el mayor provecho posible de cada conversación, de cada contacto humano, de cada relación sea breve o prolongada.

Vivimos en un mundo en el cual debemos esforzarnos cada día por lograr una sociedad mejor, la misma que se vea expresada en una convivencia sana, un respeto mutuo y en la cual la práctica de los valores no sea una casualidad. Para este objetivo coincido con todos aquellos que consideran indispensable una formación de la persona basada en su desarrollo humano, fundamentado en el principio de que el hombre es un ser capaz de ser mejor, para bienestar suyo y el de los demás.

Nacemos humanos aunque en realidad no lo somos sino hasta después, esto debido a que no basta con nacer humanos sino que fundamentalmente tenemos que llegar a serlo, finalidad para la cual el aprendizaje se nos presenta como el medio por el cual los hombres podemos llegar a mejorarnos los unos a los otros, toda vez que existen cosas que podemos aprender y que merecen serlo a través de la educación, radicando justamente en este aspecto su vital importancia.

La educación, ella es el componente de desarrollo productivo y económico. Se han dado avances significativos pero aún falta mucho camino por recorrer, hay que trabajar cada día para que el proceso mejore y responda a los cambios que se presentan en la sociedad.

Es necesario ver la educación como una motivación a ser más, en lugar de una motivación a tener más; implicando además el hecho de "ser más" un compromiso para ayudar también a los otros a "ser más". Y es que ser humano consiste también en la vocación de compartir lo que ya sabemos y de esa forma hacernos socialmente válidos, pues nuestra existencia como seres humanos se realiza y tiene sentido a partir de la relación con nuestros semejantes; siendo tal la razón por la cual la educación no sólo debe ser vista como una formación en conocimientos, sino como una formación para la vida en relación con los demás.

 

La educación y el entrenamiento efectivo de las aptitudes, capacidades y competencias del individuo llevan necesariamente a la conformación de equipos de liderazgo, que logren trabajar con participación activa en la comunidad y así los líderes sepan trabajar en equipo y tengan claro para donde van.

 

"La Educación es la clave del éxito"